En el año 2012 presente un proyecto de ley proponiendo la
imprescriptibilidad de los delitos de corrupción contra el estado.
Hemos visto como la corrupción mata, en los trenes, en las
rutas, en los hospitales, en las inundaciones.
Vemos que la corrupción no es abstracta, porque los
muertos, los heridos, los damnificados no son abstractos, son seres humanos
sufrientes y dolientes, victimas de los responsables: funcionarios corruptos,
ya sea por ladrones, incompetentes o cómplices.
De allí surge la necesidad política que los crímenes de los
funcionarios no prescriban para que sean juzgados y paguen los graves
perjuicios ocasionados.
Esta iniciativa surgió luego de la campaña del 2009 cuando
los votos en las urnas habían claramente expresado la voluntad popular de
cambio y el cansancio ante un gobierno déspota, autoritario e injusto.
Todavía creíamos que un mensaje tan contundente, si era escuchado,
como corresponde en una democracia, por los gobernantes, seria correspondido
por un cambio de rumbo en el sentido que pedía la gente.
En su lugar vimos como en el lapso que transcurrió entre
que fuimos electos y asumimos se aprovecho la mayoría automática para dictar
leyes claramente inconstitucionales y con las cuales se pretendió burlar la
voluntad popular.
Tal la ley de medios que acaba de ser prenda de negocios
entre el poder ejecutivo y la corte y otras mas que deberían ser revisadas por
las nuevas mayorías cuando asuman.
Lamentablemente el oficialismo intenta aprobar en el senado
un nuevo código civil, como parte de esa negociación que tuvo un grave vicio de
origen, fue redactado por dos jueces de la Corte Suprema, y no por el congreso
de la nación que es quien debe elaborar las leyes.
Por lo cual incurrimos en la aberración que quienes lo
redactaron, mañana deberán juzgar su constitucionalidad, algo inédito en la
historia democrática de nuestro país.
Pero a ello agregamos la irracionalidad de intentar
aprobarlo sin tratarlo, sin que siga el tramite de formación de las leyes, con
una cámara de origen y otra revisora y un tramite compulsivo sin pasar por las
debidas comisiones.
Demás esta decir que nos encontramos ante un nuevo código
que va a regir nuestras vidas y bienes, que va a nacer ilegalmente y
cuestionado por sus gravísimos vicios de origen. Sera nulo de nulidad absoluta.
Nuevamente el poder ejecutivo trampea repitiendo la historia
en un proceso de negación queriendo imponer a la ciudadanía un nuevo cepo a sus
libertades y garantías individuales con la colaboración de parte del poder
judicial corrupto.
Pero además en este nuevo código se produce un retroceso
evidente en la historia y en la jurisprudencia que nos lleva cien años atrás.
Este nuevo código es VIEJO,
se quedo en el tiempo, no es aplicable al nuevo país que se está gestando, es anacrónico,
no responde al siglo que se inicia, sino a los anteriores, elaborado por viejos
de espíritu aplicando políticas viejas y perversas.
Como con todas las políticas retrogradas y reaccionarias
aplicadas por este gobierno.
Como consecuencia hoy, sembramos las mismas has de trigo
que hace 120 años, cuando usábamos
caballos, perdimos el autoabastecimiento energético, destruimos la
infraestructura, la calidad de la salud publica y de la educación, y tenemos el
narcotráfico institucionalizado.
Si hoy el oficialismo aprueba este proyecto que consagra la
IRRESPONSABILIDAD del estado y de los funcionarios contra toda lógica, salvo la
de garantizar la impunidad para los ladrones y criminales que nos han gobernado
mas de 20 años desde que iniciamos el camino democrático, habremos retrocedido
todavía mas que cien años en el tiempo.
Habremos retrocedido a la oscuridad de los tiempos
feudales, a las monarquías absolutistas, a los jefes tribales a la ley de la
selva, a los caprichos del príncipe.
Habremos vuelto al estado absoluto, al estado policiaco,
porque habrán matado el estado de derecho-
Aquellos que hoy voten esta ley de Impunidad y de
autoanmistía, deberían recordar las lecciones de la humanidad, también los
nazis creyeron que no iban a ser juzgados, también los dictadores y sus sirvientes obedientes de la historia reciente
creyeron que su tiempo impune era eterno.
Los humanos sabemos que algún día todo termina y que
deberemos rendir cuenta ante quien corresponda,
Y sabemos que el Reino, el Poder y la Gloria no nos
pertenecen.
Juré el día que asumí respetar la constitución, y por lo
tanto nunca, vote leyes inconstitucionales.
Yo que pase gran
parte de mis años bajo dictaduras jamás voy a votar leyes que vayan contra la
vida, la justicia, la verdad y la Libertad.
Aquellos que
sufrimos injusticias y persecuciones valoramos cada día mas vivir en democracia y ser libres en un estado de
derecho.
Salgamos en paz pero enérgicamente a pelear por nuestra
libertad,
“Seamos como la hierba de los campos que, modesta y
paciente, recupera en silencio el lugar del que fue expulsada, pero al que no
renuncia jamás.”