¿Queda alguna causa noble que los Kirchner no hayan bastardeado?
Hoy que todas sus mentiras van cayendo a pedazos, y a pedazos se cae el prestigio de aquellos que se vendieron o prostituyeron justificando lo injustificable. Recuerdo un estribillo de una canción: “El que canta al tirano, no es pájaro ni es nada, es reptil del pantano, cantando para el amo, de rodilla doblada”. Así hemos visto como artistas e intelectuales, la mayoría en decadencia y necesitados, se vendían y salían iracundos a agredir muchas veces a su propio público, humillándolos con acusaciones injustas y descalificadoras.
Hemos visto gente de las ciencias (aunque no mucha) también del empresariado, dirigentes sindicales, policías, militares y políticos corruptos, jueces sometidos ya sea por plata o por miedo.
La cultura del apriete, la patota, los métodos del cobarde con poder, se instalaron en todos los ámbitos y cundieron rápidamente como toda plaga, pretendiendo mimetizarse con tintes de normalidad.
El discurso de la soberbia, la arrogancia, la intolerancia y el odio se expandió como peste por la sociedad, que perdió la memoria de los tiempos nefastos que vivió a causa de las divisiones armadas desde el poder, fomentando el resentimiento y los maniqueísmos.
Todo lo que tocan los K se corrompe y se pudre, todo se suma a la decadencia, desde las instituciones de la republica hasta el fútbol.
Las causas más nobles, emblema de la dignidad en la dictadura, los organismos de derechos humanos han sufrido un daño irremediable en su prestigio y credibilidad, con la asociación ilícita Bonafini-Schoklender y la persecución política brutal a los Hnos. Noble.
El daño causado es inconmensurable, si hubieran sido apropiados fueron doblemente dañados, sino lo son, como se comprobó, fueron vejados y humillados de una manera aberrante, y no hay resarcimiento ni disculpas que puedan reparar la injusticia.
Que paradoja, en nombre de los derechos humanos se persigue y se tortura inocentes, por supuesta presunción de culpabilidad.
Pero siempre quedan reservas de valores en los pueblos, a pesar del circo de la decadencia armado desde el poder, siempre algo queda a salvo de la perversidad del poder absoluto.
Hoy cada vez somos más los que queremos dar vuelta esta página negra de la historia, los que decimos basta, estamos hartos.
No queremos repetir la historia, que ahora es mas farsa que nunca, no queremos que las víctimas se transformen en victimarios, ni los perseguidos de ayer en perseguidores de hoy.
Porque así nos condenamos a repetir el pasado y a no aprender nada.
Es tiempo de cambio, es tiempo de justicia en paz, pero los responsables deben pagar.
Como decía una vieja canción que cantamos en los setenta, cambiando la última palabra: Para el pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó, para el pueblo lo que es del pueblo, para el pueblo: DEVOLUCION.
Hilma Leonor Ré
Diputada Nacional por Entre Ríos