Transcripción literal - Discurso previo a la votación del Decreto 516 por los fideicomisos para los derechos de exportación del trigo
"Sr. Presidente, tal
como se advertía desde la oposición en el 2008, la política desacertada en
materia agropecuaria iba a llevar a la destrucción de la producción ganadera,
láctea y triguera, entre otras. El pronóstico se terminó cumpliendo, ya que en
el caso del trigo los datos de la última campaña demostraron que la misma fue
la menor siembra en 111 años de historia de ese cereal, con un volumen de
producción que no llegó a alcanzar los 10 millones de toneladas, lo que originó
que el saldo exportable fuera de sólo 3,3 millones de toneladas. La cifra más
baja de los últimos 35 años y la pérdida de un mercado tan importante como
Brasil.
Frente a esta
situación el gobierno decidió reintegrar parte de los derechos de exportación
para trigo y harina, a través de la conformación de un fideicomiso que funciona
en la órbita del Banco Nación. Se abre allí una cuenta que se conforma con los
derechos de exportación derivados por la Aduana.
Los
administradores del fondo fiduciario sin AFA (Agricultores Federados Argentinos
S.C.L), ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas C.L.), CAPECO (Cámara
Argentina de Productores y Exportadores de Cereales y Oleaginosas) y las
grandes empresas nucleadas en CIARA-CEC (Cámara de la Industria Aceitera de la
República Argentina - Centro de Exportadores de Cereales). Para poder cobrar el
dinero el productor tiene que presentar una declaración jurada con los datos de
su producción anta la Unidad de Coordinación y Evaluación de Subsidios al
Consumo Interno (UCESCI). De tal manera el productor termina recibiendo el
reintegro en un lapso de tiempo no definido, lo que significa que recae sobre
el beneficiario el costo de la licuación del beneficio atento al nivel de
inflación actualmente vigente en nuestro país.
Asimismo, no
existe ninguna garantía que los productores puedan acceder al beneficio de la
devolución que promete el Gobierno, ya que por ejemplo, la gran mayoría de los
productores hace más de un año que esperan devoluciones de impuestos, como es
el caso del IVA, sin éxito.
Cabe recordar que
en el año 2008 el Gobierno también lanzó una medida similar de motivación para
los productores como fueron Trigo y Maíz Plus, acciones que nunca se terminaron
de implementar.
Así todo, en lugar
de eliminar directamente las retenciones al trigo –tal cual lo propusimos
nosotros en el proyecto 3844-D-2010 de eliminación de retenciones-, el gobierno
se decide por esta vía indirecta que origina más discrecionalidad y menos
automaticidad del supuesto incentivo que se pretende implementar. Además al seguir
manteniéndose el sistema de los ROE –que también propusimos eliminar en los
proyectos 1931-D-2010 y 3787-D-2010 de eliminación de la ONCCA y ROEs,
respectivamente– continúan las interferencias en la comercialización de este
cereal.
En definitiva,
esta medida no soluciona los problemas de fondo que tienen que ver con la
eliminación de las retenciones, la apertura de los mercados, las trabas a las
exportaciones y a la comercialización.
Todo lo contrario,
los agrava.
El trigo paga un
derecho de exportación del 23% y el Estado viene recaudando por este concepto
entre 200 y 300 millones de dólares por año.
En el año
2005/2006 había en todo el país 50.000 productores de trigo y ahora se estima
que quedaron 30.000. En la campaña 2005/2006 se sembraban algo más de 5 millones
de hectáreas de trigo y en la campaña 2011/2012 se sembraron apenas 3 millones
de hectáreas.
Este supuesto
beneficio que se pretende dar a los productores no contempla la situación de
los pequeños y medianos productores, quienes deben enfrentar no sólo el costo
por los derechos de exportación que desde hace años les genera un fuerte
impacto en su estructura productiva, sino que además afrontan elevados aumentos
en los costos de producción como consecuencia de los elevados niveles de
inflación que el gobierno se niega sistemáticamente a reconocer.
Los problemas
derivados de las trabas a la comercialización, y fundamentalmente la falta de
garantía de poder vender el cereal, en los momentos donde más y mejores
ganancias el productor pueda obtener llevaron a la situación que se vive
actualmente de falta de trigo para destinarlo al consumo interno, y como
consecuencia de ello los consumidores también terminan siendo rehenes de las
malas políticas aplicadas por el sector, y así tienen que pagar elevados precios
por el pan.
Todo lo expuesto
revela el rotundo y estrepitoso fracaso de las políticas implementadas por el
gobierno Nacional para la defensa de la mesa de los argentinos y para con el
sector.
Por ello mi voto,
y el de mis compañeros de bloque, será negativo.
Gracias Sr.
Presidente".

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