Hace un tiempo me encontré con
un antiguo conocido, ayer cómplice colaboracionista de la dictadura y hoy cómplice
colaboracionista del oficialismo kirchnerista.
En determinado momento y habiéndose
él referido al pasado, me llevó por los laberintos remotos del tiempo hasta el
año 76 y a las circunstancias de nuestro mutuo conocimiento.
Al recordarle con quien
trabajaba, inmediatamente buscó exculparse: Estaba recién recibido, casado con
hijos chicos, en fin las excusas si se quiere nunca faltan.
Ahora seguramente tiene otras y
mañana, algunas más.
Reflexioné sobre los tiempos
oscuros del pasado y sobre los del presente. Siempre en los totalitarismos hay
gente aparentemente inocua, que pasa algo desapercibida y colabora. No parecen
peligrosos al lado de los talibanes pero son los que le dan sostén y ayudan a
darles apariencia de cierta normalidad.
Me vino a la memoria una frase de una compañera de
entonces y amiga de siempre: No hay gente más peligrosa que los boludos, decía ella, porque te hacen daño y no se dan
cuenta.
Los brutos trabajadores dirían
el general, copiando a un general alemán, siempre copiando a alguien.
Los que le dan sustento a los
regímenes que te privan de tus derechos primero y por último de tu Libertad.
A veces profesionales que se
esmeraron en estudiar para terminar de sirvientes o apoyo técnico de
delincuentes sin preparación y sin escrúpulos para hacer daño a sus semejantes.
Por supuesto siempre sacan su
tajada, no lo hacen por amor al arte.
Siempre hay excusas. “Hay que
vivir, che” te dicen. Sí, hay que vivir pero vivir con Dignidad.
¿Conocen esta palabra? Tal vez,
pero es seguro que no la practican.
Siempre en los tiempos oscuros
soñamos con la justicia de mejores tiempos por venir. No dejemos de soñar,
soñar con juzgar a sus amos pero también a los Colaboracionistas.
Mientras tanto aprendamos a
ejercer la condena social, no todos son lo mismo, no todos son iguales como
pretenden hacernos creer. Dejémoslos solos, en las reuniones, en los sitios públicos,
en la vida.
Mientras esperamos la JUSTICIA, ejercitemos la
condena social.
Dicen los estudiosos que es el único
freno para los corruptos. No tengamos pena por ellos, ellos jamás la tendrán
por nosotros; puede ser que así comprendan el daño que hacen y se den cuenta, o
por lo menos empiecen a dudar y a no inventar excusas para justificarse.
Son los que colaboran para que
todo siga igual, para que siga la
Impunidad, los colaboracionistas.
Hilma L. Ré
Diputada Nacional
Entre Ríos - C.C.
Hilma L. Ré
Diputada Nacional
Entre Ríos - C.C.
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