Hilma Ré

Hilma Ré

miércoles, 15 de febrero de 2012

LA PEOR SEQUIA ES LA DE IDEAS


En plena sequía 2008-2009 y conflicto del campo no resuelto, se nos ocurrió escribir frases como consignas de lucha y mostrarlas ante la soberbia de los gobernantes, ya que si no querían escuchar,  ni hablar, pensamos que sí podían ver, leer y reflexionar.
Una de las más festejadas fue la del título.
Hoy padeciendo otra sequía, y hay que PADECERLA, sólo alguien que es campesino y siente y quiere su tierra, o aquellos que tienen la sensibilidad y la sabiduría de ponerse en el lugar del que padece, pueden entenderlo.
Pero para ello es necesario bajarse de la soberbia, la intolerancia, el odio y la ignorancia.
También nos preguntábamos por qué un gobierno querría destruir al sector más dinámico y eficiente de la economía argentina, aquel que hizo que el desastre del 2001, producto de los 10 años de “convertibilidad”, pasara raudamente y se evaporara de los bolsillos argentinos.
El sector que invirtió este año, sabiendo que habría “niña”, más de 43.000 millones de DÓLARES. Más que las  reservas del país, según los datos oficiales.
El que genera más puestos de trabajo indirectos, GENUINOS, por cada puesto de trabajo directo, 35% del total de los empleos del país.
El que genera el 54% de las divisas que entran por las exportaciones producidas.
El que da vida a los pueblos. Porque si no hay sequía,  trabaja el albañil, el carpintero, el herrero, el alambrador, el quiosquero, el heladero, la cooperativa y sus empleados, los comerciantes, etc. Hasta el dentista del pueblo trabaja y progresa.
El que representa al país federal olvidado por nuestros gobernantes en la letra cada vez más muerta de nuestra constitución.
El que invierte más que cualquier empresa multinacional o nacional. 

El de los miles de pequeños inversores,  que insisten con su optimismo ingenuo e interminable y sus ganas de construir a pesar de los destructores que nos ponen trabas, zancadillas, palos en la rueda y nos empobrecen a todos con impuestos y ajustes cada vez más confiscatorios.
El que mira el cielo y reza si es creyente, y si no lo es, igual bendice la tierra con el sudor de su frente.
El que sabe que la sequía y las inundaciones son una adversidad de la naturaleza, y también sabe que no fija los precios de sus productos, dos variables que no puede controlar.
El que sabe que es un equilibrista sin red  en los países con gobernantes bananeros.
El que sabe que en países no muy lejanos hay seguros para las adversidades como la sequía  donde los buenos gobiernos subsidian hasta el 50% de estos seguros. Y los campesinos dejan de ser equilibristas sin red.
El que sabe que en nuestro país no hay seguros para sequía, que la soja nos es un yuyito, que la Picaza queda entre Buenos Aires y Santa Fe, que las trilladoras no siembran y menos soja en las islas y en pleno otoño, porque la soja se siembra en primavera y si el isleño quema, lo hace a la salida del invierno.
Y más que nadie sabe que agua es hidrógeno 2 oxígeno y significa: VIDA.
El que conoce -como decía Arturo Jauretche- la anatomía del enfermo, porque para curar hay que saber y amar.
En fin, el sector más eficiente y dinámico de la economía nacional.
Todo esto nos remite a la pregunta que nos hacíamos al principio ¿Por qué destruirlo?: ¿Porque nos queremos apoderar de sus tierras a precios viles para después revenderlas ganando fortunas como en El Calafate? ¿Porque queremos ser socios en las ganancias como con las mineras? ¿Porque queremos completar la tarea inconclusa de Menem, vender lo que resta, la tierra, el agua, los minerales?

Y la respuesta nos lleva de nuevo al título, como no hay ideas para construir,  las copian pero para destruir.
El ingreso por hijo, la vacunación obligatoria contra el virus de papiloma humano, la no extranjerización de las tierras, el matrimonio igualitario, todas ideas y proyectos de diputados de la Coalición y  del conjunto de la oposición.
Usando causas nobles para bastardearlas y someter al pueblo a la esclavitud del clientelismo y la dádiva, cuando no al miedo a un estado policíaco y represor.
Malvinas utilizada al igual que la dictadura para tapar problemas sociales y económicos, ajustes y tarifazos y distraer  a la opinión pública.
La sequía existe y sus secuelas se van a sentir, la nieguen o no, la minimicen o la ridiculicen. Estamos acostumbrados los campesinos a sobrevivir a través de los siglos a adversidades climáticas, pestes y plagas de toda índole.
Rezando -o no- a Dios y exigiendo soluciones al gobierno porque somos ciudadanos no Kelpers. Ciudadanos convencidos hoy más que nunca que: LA PEOR SEQUIA ES LA DE IDEAS!
http://eleconomista.com.mx/infografias/2012/01/10/sequia-argentina

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